Las inundaciones, el aislamiento, la falta de respuesta a sus reclamos, ponen de manifiesto en los pobladores de la zona rural de nuestro partido, un nivel de tensión y estrés realmente alarmantes.
A diario recibimos llamadas, cartas, solicitadas y mensajes digitales, suscritos por pobladores de los pueblos del Casares interior, los que dejan al descubierto sus necesidades insatisfechas, sus angustias, nerviosismo e incertidumbre, por un abanico de situaciones que en mucho tienen que ver con lo duro que resulta vivir en esos parajes carentes de muchos de los beneficios de la vida moderna.
De ninguna manera vamos a usar la palabra queja, pero si se advierte en dichos mensajes la incomprensión de la que dicen ser víctimas por parte no solo de los gobernantes, sino también del resto de la sociedad que sólo los tienen en cuenta para hechos puntuales, y olvidan que son personas que además de pretender ver satisfechas sus necesidades básicas, aspiran a la educación, a la cultura, a la salud, contar con asistencia religiosa, y poder disfrutar de los distintos adelantos que contribuyen a su formación y también a su esparcimiento. Y también obviamente, a contar en sus pueblos con servicios fundamentales como agua, luz, gas, mantenimiento urbano y la atención constante de las vías de comunicación.
Ese nivel de estrés al que aludimos no solo se evidencia en sus reclamos, que son muchos, sino en el tenor de los mismos, en el vocabulario que usan, en las sentencias que emiten, en el tono de exigencia conque lo hacen. Y si bien tienen razón por cuanto esos reclamos resumen una historia repetida, acaso culpable del éxodo que se observa en las localidades del interior, nunca hemos detectado un nivel de hastío tan profundo y notable. Están con mucha bronca.
Tal vez haya llegado el momento de ocuparse en serio de esas comunidades. Hacer más grata y soportable sus vidas, rodearlos de todo aquello que les signifique evitar molestias, viajes, trámites. Contemplarlos en toda su dimensión, acortarles esa distancia que los separa tanto de sus iguales en nuestra ciudad.
En una palabra, mejorarles la vida.