Una pregunta insólita en estos tiempos de tecnología premium y adelantos que nos asombran cada día. Pero el agua, vital elemento, que no sale sola de las canillas sino que depende de una empresa que la provee, en los últimos años se ha convertido en un desvelo y preocupación de todos los casarenses. El alto contenido de arsénico del agua presunta y mentirosamente potable que nos provee dicha empresa, hace que esta sea venenosa y altamente nociva para la salud.
Pero no es de ese problema del que nos queremos ocupar sino del normal abastecimiento del servicio de agua, ahora que vienen los meses de verano y es usual que se produzcan cortes en horas pico, cuando el consumo y la necesidad de agua son mayores. Aquellos vecinos que en sus viviendas tienen los tanques elevados, deben acudir a cisternas y bombas para lograr que el agua suba a dichos tanques, ya que el agua llamada «corriente» sólo tiene algo de presión en horas nocturnas y no siempre la necesaria para llegar a esos depósitos en altura.
Sabido es que son muchos los vecinos que irresponsablemente llenan sus piscinas con agua de red, debilitando aún más el servicio, el que se ve completamente saturado por la cantidad de extensiones clandestinas que se realizan en forma constante, potenciadas por el auge de la construcción y la urbanización que avanza sobre sectores que antes eran denominados «quintas» y que hoy conforman verdaderos barrios. La falta de extensión de la red contribuye a todo ese tipo de conexiones ilegales que debilitan aún más el flujo de agua, a tal punto de que a algunos lugares sólo llega un chorrito.
Queda como único recurso cuidar el agua, no malgastarla, tratar de acumularla cuando la red funciona y no cometer el disparate de llenar piletas de natación con el agua de red. Tampoco colocar bombas elevadoras sobre la red, porque de esa manera cortan el flujo y privan a los demás. Lo aconsejable son la cisternas, pero estas, como también los tanques, deben ser higienizadas y desinfectadas periódicamente, ya que acumulan residuos de arsénico y otros minerales altamente nocivos.
La pregunta sigue en pie: ¿Tendremos agua este verano?.