Con el avance de la línea de frontera se fue desarrollando una política inmigratoria de acuerdo como lo establecía la Constitución Nacional de l853.
Recordemos que el preámbulo de la misma dice “ y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino “, aclarado con el artículo 25 que se refiere fundamentalmente a la inmigración europea, aunque sin negar a la de otros lugares.
El lema de Juan Bautista Alberdi, el principal ideólogo del texto constitucional, “gobernar es poblar”,s e refiere a la doble función que debía cumplir el inmigrante, por un lado ocupar puestos de trabajo de una economía capitalista más dinámica, y por otro traer la experiencia de la que se suponía una cultura de mayor desarrollo tecnológico, que colaborara a mejorar , incluso, los hábitos y las costumbres de la población nativa, para adaptarlos a una nueva sociedad con ferrocarriles, telégrafos, tecnología agraria, modernización de los sistemas comerciales y financieros, etc.
Sarmiento, por su parte, proponía el surgimiento de un pequeño propietario rural, el colono, funcional al sistema capitalista, y a la vez, un freno a la expansión latifundista, que ya se vislumbraba y que, a pesar de las intenciones del “padre del aula”, no se pudo evitar.
La política argentina de inmigración tuvo dos etapas, la primera de promoción oficial, tuvo como objetivo un proceso de colonización para asentar al inmigrante en el campo y se dió esencialmente en los gobiernos de Mitre, Sarmiento y Avellaneda.. La segunda se produjo a partir de l880 y tuvo el incentivo de empresas privadas en algunos casos, y en otros una masividad espontánea.
En el caso del origen de nuestro pueblo (primero Pueblo Maya, luego Carlos Casares ), podemos decir que ambas etapas influyeron de manera directa, como fue en primera instancia la llegada de inmigrantes que merced a la política de arrendamiento y venta de tierras se vieron beneficiados con amplias facilidades, tal el caso de Francisco Verón y principalmente nuestro fundador , Don Antonio Maya. En el caso de la segunda etapa, el ejemplo más elocuente de iniciativa empresarial privada fue la Jewish ( Compañía Judía de Colonización ) creada por el barón Mauricio Hirsch, en sociedad con Loewenthal, para fomentar la instalación de colonos judíos en el norte del actual partido de Carlos Casares.
La ley de Avellaneda de l876 trató de proteger al inmigrante, pero se acentuaron los casos de corrupción especulativa y a pesar de que el censo de l869 (presidencia de Sarmiento ), arrojaba un total de l.900.000 habitantes, de los cuales un 12 % eran extranjeros, ya se percibía que la mayoría de los que llegaban allende los mares, debería arreglárselas con vivir en las grandes ciudades ( Buenos Aires, Rosario ), por lo engorroso que resultaba el acceso a la tierra, y los intereses espúreos que la oligarquía terrateniente en expansión, tenía con respecto a la tenencia de la misma.
Sumado a eso hubo una creciente ola de prejuicios con respecto al inmigrante, llegándose en muchos casos a hechos de violencia en una verdadera lucha de pobres contra pobres, al creer muchos criollos, que aquellos les quitaban fuentes de trabajo, como ocurrió en Tandil en 1872.
ANTONIO MAYA Y EL ORIGEN DEL PUEBLO
Para el desarrollo de este informe es obligatorio remitirse a la documentación que se halla en el Archivo Histórico Antonio Maya” sito en el primer piso del Centro Cultural José Ingenieros. Para tal fin , la bibliografía de consulta es el tomo referido a la Historia del Pueblo Maya de la historiadora local Susana Sigwald Carioli y la colaboración inestimable de la bibliotecaria Norma Vanni, de la comisión del Centro Cultural.
Tampoco puedo dejar de nombrar al gran maestro e investigador Nelson Bessone, cuyos aportes, vía correos informáticos o de su obra Compendio del Campo Casarense, son de un valor documental insustituible a la hora de la consulta.
Fue Antonio Maya un hombre de una gran visión en el terreno de la colonización de nuestra zona-.
Había nacido en España en l819 y a pesar de su carencias educativas formales, supo granjearse un promisorio porvenir, migrando hacia estas latitudes, donde no solo llevó adelante un hogar junto a su compañera María Urieta, y sus cuatro hijos: Domingo, Agustín, Francisca y María, sino que llevó adelante distintos tipos de actividades que le permitieron amasar una importante fortuna en base al arrendamiento y adquisición de tierras, adelantándose a la línea de frontera con el indio, con el consabido riesgo que ello implicaba.
No obstante lo expuesto, es indudable que su tesón lo llevó primero a arrendar tierras y luego comprar las pertenecientes a Francisco Verón , que junto a Lorenzo Manterola, Cayetano Urbero y Saturnino López, podemos considerarlos como los primeros cinco colonos arrendatarios que se acogieron a los beneficios de la Ley de Tierras Públicas.
Así las cosas, las 2.699 hectáreas adquiridas por Antonio Maya se transformaron en el pueblo que originalmente llevó su nombre, porque su perspicacia no se quedó allí. , a la postre nombró al escribano , señor Grego, para realizar el loteo correspondiente, mientras se gestionaba el paso del Ferrocarril de la Provincia de Buenos Aires, por una importante franja donada por el fundador para que se estableciera la estación.
Dice la historiadora Susana Sigwald en la página 71 de la Historia del Pueblo Maya “En l887 y acorde con su clara visión comercial, el señor Antonio Maya inició gestiones ante Ferrocarriles de la Provincia de Buenos Aires a fin de interesar a sus directivos en la habilitación en un campo de su propiedad, de una estación. El expediente 4172 fue de trámite inicial netamente burocrático, pero la percepción del interesado lo llevó a no abandonar su gestión, a la que dio nuevo impulso el 25 de agosto del 88, al hacer cesión en firme del terreno necesario para la vía férrea y una estación”..”El consejo consultivo aceptó esta generosa donación y ofrece situar en ese punto una estación, pero no puede contraer compromiso respecto al nombre que debe llevar, por cuanto es facultad del P E, el fijar el de todas las estaciones de los ferrocarriles. Lo antedicho se concretó el 11 de enero de l889 cuando el Poder Ejecutivo autorizó su creación con el nombre de Carlos Casares y el 25 de marzo de ese año se efectuó su inauguración, iniciándose ese día el servicio con un tren nocturno, Antonio Maya, de acuerdo a su política, fue donando al ferrocarril tierras y a su vez éste , al atravesarlas, fue aumentando considerablemente el valor de las que conservaba”
Prof. Daniel Lombardo