Cuando se habla de seguridad su sinónimo es la policía, y cuando se habla de necesidades el incremento de efectivos y un mayor equipamiento automotor son excluyentes. Nadie o raramente a alguien se le puede ocurrir hablar o mencionar la necesidad de mantener en condiciones las dependencias policiales, sedes de esas fuerzas. Las llamadas comisarías, que en pueblos como el nuestro que ya celebraron su centenario, acumulan una cantidad de años similar, tal vez algunos menos, pero con una larga historia de desatención y abandono, víctimas de la falta de presupuestos, ya que al parecer la imagen de la Policia no forma parte de la seguridad. Y tal vez sea así, pero en los tiempos que corren, en los cuales el confort, el diseño y la pulcritud forman parte del entorno agradable que se pretende de los locales comerciales, sedes de instituciones y edificios públicos, una comisaría en ruinas ofrece una lamentable imagen de una de las instituciones más importantes de una comunidad. Y ese es el aspecto que muestra la comisaría local. Sus paredes están descascaradas, piden pintura y una refaccion a gritos, sus techos se llueven, la humedad carcome sus paredes, los baños no funcionan, con lo que el ambiente de trabajo del personal no podría ser peor, con el agravante que la falta de comodidades, equipamiento y demás, hace que quienes deban concurrir a la misma sufran las consecuencias de las citadas carencias y ni hablar de las comodidades reservadas a los detenidos, carentes de toda condición para albergar allí a un ser humano.
La solución es simple y compleja a la vez. Con una partida de dinero y la decisión de encarar una refaccion de ese que alguna vez fue un hermoso edificio, el mismo podría ocupar su antiguo esplendor y brindar las comodidades y servicios tanto para el personal como para quienes concurren a realizar distintos trámites, o aquellos que deben ser alojados en situación de detenidos. Pero claro, los dineros que provee la provincia para la institución policial son destinados para su equipamiento, total, la refaccion de sus edificios puede esperar.
Pero hasta cuando?, el edificio de la comisaría local se encuentra en un estado alarmante que reclama urgente su atención. Apelamos a las gestiones ante Jefatura que se pudieran hacer desde la Departamental policial, y ante el Ministerio de Seguridad que puedan reclamarse desde el gobierno comunal. Se presume que la gestión actual si llega a renovar su mandato en las próximas elecciones, adhiera a la policía comunal, por lo que sería conveniente que antes que eso suceda, logre la partida necesaria para poner en condiciones el edificio policial y comenzar sus actividades en un medio adecuado y decente.