Aquel que marcha en silencio
por los caminos del vivir,
ha de dejar poca huella
al momento de partir…
Pero el que a su paso
fue sembrando con su andar,
lo que sembró en el camino
al final ha de cosechar…
Nunca se volverá olvido,
y ni en silencio se irá
quien nos dejó mil motivos
para no olvidar jamás.
La existencia es un viaje sin regreso, caminos del más allá… Es un marchar adelante, sin senderos para atrás, donde gastarás la vida para poder avanzar… y al dejar de ser presente, tal vez puedas regresar, caminos de la memoria, hecho mensaje de paz…
La poesía muchas veces, como en esta frase, con metáforas de tiempo y sonidos del alma, define desde el sentir profundo y emocionado, una despedida, que, dicho sea desde los sentimientos, es el inicio del regreso.
Es un “hasta pronto” que le estamos diciendo a un ser que no nos dejará del todo nunca, porque ha sembrado, como dice el poeta, tantas flores en el camino de su vida, que volverá desde el jardín de los recuerdos a perfumar nuestra añoranza, cada vez que recordemos su paso por este valle de lágrimas, citando otra vez un pensamiento poético.
Se llamó Noemí Giordano de Marqués, Chola para el sentimiento de sus más cercanos. Maestra de toda la vida, señalando desde el aula y a sus queridos niños, a los que dedicó sus esfuerzos, sentimientos y capacidad, el sendero que los haría hombres y mujeres de bien, siguiendo el ejemplo de vida que ella entregaba a cada instante.
Casada con Guillermo “Nene” Marqués, formó un hermoso hogar que fuera bendecido por tres hijos, dos varones y una mujer. Los varones, por esas cosas del destino, se fueron en plena juventud hacia ese sendero de adios que ya había anticipado su padre. Chola, toda fuerza y resignación, con el dolor taladrando su alma, supo capear el temporal Radical de ley y convicción, se refugió en la actividad política para mitigar sus penas que la acompañaron durante muchos de los postreros años de su marcha. Fue Secretaria de Acción Social, tarea en la que siempre demostró su calidez y sensibilidad. Maestra jubilada, siguió en la actividad política desde el comité, o desde el Concejo Deliberante. Con los sentimientos humanos a flor de piel, con la dignidad de las personas dignas, Chola Marqués, como la nombraban todos, perdiendo en ese trato cariñoso el nombre de pila y hasta su propio apellido, siguió su derrotero. Soportó más golpes del destino, pero con la vista y los sentimientos en esa grata tarea de abuela y bisabuela, fue encontrando la fuerza para pelearle a la vida hasta el último espacio de tiempo que le quedaba. Tiempo que, con sus golpeados 87 años de existencia, le marcó el final el jueves 7 de mayo. En el acto de su velatorio y de la inhumación de sus restos en el Cementerio Municipal, previo responso religioso rezado en la Sala Velatoria por el Padre Francisco, el viernes 8 de mayo a las 16 hs., el inmenso dolor que su partida provocara quedó reflejado.
Noemí “Chola” Giordano de Marqués, que el Señor dé la merecida paz a su descanso, y, con seguridad, regresará a abrazar a familiares y amigos desde el valle de los sentimientos a través de los recuerdos.