Luego de 10 años de la tragedia en la que dejaran de existir víctimas del incendio de su vivienda la joven vecina Virginia Peñaloza y sus tres hijitos de 6,4 y 1 años de edad, un familiar visiblemente acongojado al enterarse del fallo del tribunal supremo, poniéndole fin a esta desgraiada historia, nos decía: «Ahora sí Virginia y esos tres angelitos podrán descansar en paz. Sólo sus familiares sabemos de las peripecias y angustias que hemos debido pasar pidiendo justicia, que encarcelen a la persona responsable de esos crímenes, y sin embargo teníamos que verlo, cruzarnos con él o enterarnos que gozaba de plena libertad, trabajaba y hasta hacía proyectos para el futuro. Espero que no salga más de la cárcel, que no ocurra como tantos asesinos condenados a prisión perpetua que salen a los pocos años por argucias de sus abogados y la ley que los escucha»
LA OPINIÓN PÚBLICA ESTABA DIVIDIDA
Créase o no en nuestra ciudad la opinión pública estaba dividida, no todos creían en la culpabilidad dolosa de Norberto De Marco. Eran muchos y tal vez lo sigan siendo los que pensaban que «algo» tuvo que ver, que pudo haber ocurrido algún incidente, pero que no fue su intención cometer ese terrible asesinato. De Marco siempre lo negó, pretendió desviar hacia otros sospechosos la investigación pero no lo logró. Con las pruebas presentadas por el fiscal y las decenas de testimonios el tribunal oral lo condenó a 28 años de prisión, que en la apelación realizada por la defensa ante la Cámara de Casación le fue elevada la pena a Prisión Perpetua. La Suprema Corte provincial no aceptó el recurso, y probablemente ocurra lo mismo si intentan acudir a a la Corte Suprema de la Nación.