Soraya Méndez, una joven y conocida vecina que desde hace años ve el acontecer casarense desde un objetivo fotográfico. Con auténticos genes que la llevaron a ejercer su profesión, en su afán de perfeccionarse está realizando una «Tecnicatura en Fotografía» en la Escuela de Arte Carlos Torrallardona de Pehuajó desde hace poco más de un año. Su profesora de Historia le pidió un trabajo en el cual debe tratar de reinterpretar las imágenes captadas por un fotógrafo de finales del siglo XIX llamado Gaspard Félix Tournachon «Nadar».
“A partir de allí –nos dice Soraya- comencé a hacerle una extensa sesión fotográfica a mi viejo, la cual posteriormente publiqué en mi muro de Facebook y la gran cantidad de Me Gusta (Like) que recibió fue asombroso, todos elogiaron mi técnica fotográfica y obviamente la bondad de mi querido padre.
Así que estoy doblemente feliz porque a mucha gente le gusta y aprecia la calidad de la imagen que produzco y porque han elogiado de manera increíble la bondad de mi padre”.
Ella, obviamente habla de Enrique Méndez, nuestro querido “Fogonazo”, fotógrafo de nuestro periódico desde hace décadas, que se iniciara como canillita, luego como tipógrafo, más tarde linotipista, hasta que un día le entregamos una cámara y le dijimos “¿te animás a sacar una foto?”. A partir de allí Enrique abrazó la carrera fotográfica con amor, humildad y sacrificio, retratando a todo y a todos, convirtiéndose en un profesional de primera línea.
Hoy Enrique Méndez fue elegido por su hija, también fotógrafa, como modelo para sus trabajos. Doblemente modelo, porque lo es también en la vida, verdadero ejemplo de padre, un “padrazo” como dice ella, que no sólo ha sabido inculcarle los valores esenciales que han hecho de él una persona de bien, querida y respetada por todos, sino sus habilidades, su ojo certero, para en un click atrapar la vida y el mundo en todas sus expresiones.