Abundan los autos y camionetas estacionados en las veredas
eguramente aquel lector que ha tomado o tiene la costumbre de estacionar su auto o camioneta en su vereda, no se acordará bien de quien escribe la presente nota.
Es probable que tenga no una sino cien razones para hacerlo, pero sabe que no se puede, que está prohibido, que las veredas son para que circule la gente, no para que aquel que deba hacerlo tenga que gambetear entre los vehículos que se adueñan de la acera.
Alguna vez se nos ocurrió pensar que estamos en el pueblo de los inspectores ciegos. Que esas camionetas tripuladas por personal de inspección, que no pasan una sino mil veces por lugares donde se observan autos y demás vehículos sobre las veredas, los observan como si fueran parte del paisaje urbano, algo normal y corriente, que no merece ni siquiera una observación. «Señor, por favor, puede retirar su vehículo de la vereda». Esa pequeña frase, sin amenazas de multas ni usando un tonito irritante, seguramente bastará para que dejen de hacerlo. Y si reiteran la infracción entonces sí tomar otras medidas.
Hemos observado que una gran parte de los vecinos que dejan su auto sobre la vereda lo hacen por comodidad, ya que tienen cochera y bien podrían entrarlos, que por otra parte estarían más seguros.
El orden y la pulcritud de una ciudad no se logran con ordenanzas ni medidas punitorias, se logran haciéndole entender a los vecinos que el sentido común dice que las veredas son para los peatones, las calles para los vehículos, que la basura debe ser depositada de acuerdo a las disposiciones vigentes en materia de salubridad, que no se embadurnan con carteles las paredes, que las propaladoras callejeras aturden a la gente, en fin, todo está sobreentendido, y aquel que se comporta de otra manera, sabe bien que está causando una molestia al resto de sus vecinos.
Podríamos hablar también de las pilas de escombros que obstruyen veredas, de las obras en construcción que directamente cortan el paso, de los baldíos convertidos en un fachinal, y de tantas otras infracciones que cometen nuestros vecinos y que los inspectores ciegos no ven.