Un día como hoy pero de 1992, se corría la undécima fecha del campeonato Argentino de Turismo de Carretera. En la vuelta 10 Roberto Mouras dominaba la competencia seguido muy de cerca por José María “El Chueco” Romero (Olavarría), sobre la ruta 205 un neumático del Chevrolet N° 9 de Roberto Mouras dijo basta y el automóvil dio contra un talud de tierra sobre la banquina izquierda. El golpe contra el talud, la bandera roja, las ambulancias, el silencio de radio y TV, dijeron que la competencia había terminado y que Roberto Mouras pasaba a la inmortalidad. Tres campeonatos de Turismo de Carretera ganados 83/84/85 y un récord que hasta hoy no ha sido batido, fue ganador de 6 carreras consecutivas con el Chevrolet histórico 7 de Oro. Hoy a 22 años en nuestra ciudad se lo sigue recordando gratamente y su desaparición causó y aún con el paso de los años causa consternación y dolor. Hoy habrá recordatorios y un homenaje en Lobos donde está emplazado el monolito sobre la ruta 205, por parte de la caravana Chevrolet y amigos del TC. Además el Museo en nuestra ciudad abrirá sus puertas durante todo el día y habrá una misa a las 20,30 horas en la Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Carmen. El principal acceso de nuestra ciudad y el circuito de tierra que está en San Esteban llevan el nombre del deportista más grande que tuviera nuestra ciudad.
De Idolo Popular a Leyenda
Y decía Alfredo Parga en la revsita Corsa de entonces: «El 22 de noviembre de 1992 el campeón se convirtió en leyenda. Ese día el automovilismo lloró. Y lloró mucho. Roberto Mouras, el Toro, se mató en un tremendo accidente en la carrera de Lobos, en la ruta 205.
Mouras es ídolo de Chevrolet, pero tricampeón con Dodge. También corrió con Torino, y es el segundo máximo ganador del Turismo Carretera, con 50 triunfos (27 con Dodge y 23 con Chevrolet), detrás de Juan Gálvez (56). El Toro, en realidad, es un emblema del TC. Un piloto con todas las letras, que logró la gloria del tricampeonato en 1983, 1984 y 1985 y que tiene el récord de 6 victorias consecutivas logradas en el campeonato de 1976 con Chevrolet. Sin embargo, el sabor de los títulos nunca lo cambiaron. Su esencia siempre fue la misma. Estaba enamorado de Chevrolet. Y por eso volvió aunque era prácticamente invencible conduciendo un Dodge. Pero Mouras fue mucho más que un tricampeonato con Dodge y un subcampeonato con Chevrolet. El Toro fue uno de esos ídolos deportivos populares que dejaron una huella para siempre. Más allá de las marcas, o los triunfos.
Aquel 22 de noviembre, hace 20 años, marchaba primero en el semipermanente de Lobos. En la vuelta 10 salió a fondo de la última curva antes de empalmar la ruta 205. Entonces la tragedia: se le reventó un neumático y el Chevrolet Nº 9 salió despedido e impactó de manera lateral contra un talúd que estaba al costado del asfalto. Murió en el acto».