La influencia de la Generación del 80
El origen del Pueblo Maya es coincidente con el proceso de cambios que se produce en el país y en el mundo bajo la influencia del positivismo. Esta corriente de pensamiento es la expresión filosófica de la segunda revolución industrial y el liberalismo como expresión económica.
En nuestro país, ese liberalismo se manifestó en el orden político como conservadurismo, a los efectos de no resignar las posiciones ganadas luego de la autodenominada “Campaña del Desierto” y la puesta en práctica del concepto sarmientista “Civilización o barbarie”.
Precisamente a partir de esta dicotomía es que se sanciona la “Ley 1420”, de Educación gradual, gratuita y obligatoria a partir de l884, durante el gobierno del líder, por entonces indiscutido, del PAN (Partido Autonomista Nacional ), Julio Argentino Roca.
Exterminado el indio, diezmada y vendida en subasta su gente: reducido el gaucho a la condición de peón rural, sometido, indignificado salarialmente y trabajando por “canje”, quedaba el camino expedito para el inmigrante que encontraba un posible horizonte a su desventura transoceánica.
El incierto comienzo educacional en el Pueblo Maya.
El primer intento de instalación de escuela se llevó a cabo en el Fuerte Paz en l873, para instruir a los hijos de los soldados que allí estaban. Después del avance de la línea de frontera, siguió funcionando de manera particular Luego se creó la escuela rural N° 7 (recordemos que pertenecía al partido de 9 de Julio) en la estancia San Juan, en febrero de l886; fue una iniciativa del Sr. Bouquet, que cedió una casa para su funcionamiento, siendo sus primeros maestros el francés Enrique Deffes y luego el italiano Arturo Molinari. Pero la falta de alumnos obligó a las autoridades educativas a trasladarla, como N° 6, al campo de Juan Menvielle, donde funcionó solo un año.
La educación privada fue iniciativa de la señora Victoria R. de Thompson y del señor Juan Amosso, pero al no tener reconocimiento oficial, lejos estaban de responder a ordenanzas municipales, como sucediera con la peste de viruela, desoyendo la orden de cierre preventivo.
La primera escuela particular con reconocimiento oficial fue el jardín de infantes de la Sra. Brígida O. de Molins que mantuvo su actividad docente hasta l896.
La escuela elemental que dirigiera la Sra. de Thompson “Escuela Santa María “, contó con muchos alumnos, entre 3 y 12 años-
En el año l895 se resolvió la creación de la escuela N” 9 que se transformó en la escuela n° 1 de Carlos Casares a partir del momento en que se logró la autonomía y contó con ciento cincuenta alumnos y sus primeros docentes fueron el joven Mialet de origen francés y el señor Juan Amosso, quien al poco tiempo fue dejado cesante y reemplazado por la señora Casimira Z. de Insúa.
No obstante, se crearon institutos con aportes migratorios, como el Italo-Argentino , dirigido por el ya nombrado Juan Amosso y el Franco-Argentino en la casa del señor Juan Robino que inició sus actividades en el año l900, y fue de enseñanza laica, siguiendo al respecto, la tradición francesa.
A pesar de la proliferación de instituciones privadas, la escuela N° 9 seguía incorporando alumnos, y esto se debía al crecimiento poblacional del Pueblo Maya y al paulatino éxodo de inmigrantes judíos desde Colonia Mauricio hacia la ciudad cabecera, que contaba con la gran ventaja del ferrocarril.
El aumento del alumnado motivó que la escuela pública se trasladara desde su morada original en casa del Señor Fabres a una propiedad con seis habitaciones perteneciente al señor Agustín Cuzzani, que debió ser reparada y adaptada para la función educativa.
CECILIA
BORJA
El 20 de mayo de l903 es una fecha fundamental para la educación casarense, porque la señorita Cecilia Borja es nombrada en lugar de la señora de Insua.
Por entonces la escuela contaba con 147 alumnos y solo 86 asientos.
Esta joven de origen español, pero proveniente de un pueblo cercano a la Capital Federal, fue alumna de Mary O´Graham, una de las maestras estadounidenses incorporadas por Sarmiento. Con su juventud e iniciativa enfrentó los grandes problemas que tenía la educación pública casarense, la falta de presupuesto y de personal.
Fue, indudablemente, la gran impulsora de la educación casarense, además de sus condiciones literarias.
ESCOLARIZADOS Y ANALFABETOS
Hacia l906 funcionaban en el Pueblo Maya dos escuelas públicas, la N°9 y la N° 13 y cuatro privadas; el Santa María, el colegio Italo –Argentino, el colegio Franco Argentino y el Colegio Zión, de la colectividad judía, cuya enseñanza no se ajustaba a ningún programa oficial, ni expedía título reconocido.
Las estadísticas de la época señalaban que de una población escolar estimada en 735 niños, 285 concurrían a escuelas públicas, 200 a privadas y 250 eran analfabetos. Esto determinó la creación de la Escuela N° 2, que comenzó a funcionar en l906 con 37 alumnos, y que contó en sus comienzos con la conducción de la reconocida docente y escritora española Carlota Gómez de Plaza, que tan buen aporte realizara a la cultura casarense.
Fuente bibliográfica
Sigwald Carioli, Susana “Historia del Pueblo Maya”, serie Pueblo Maya N°3
Prof. Daniel Lombardo