La experiencia personal me indica que no es razonable crear una nueva policía, para mejorar la seguridad que hoy tenemos. Sería como crear un nuevo Cuartel de Bomberos Voluntarios, porque el que está no satisface el servicio que debe cumplir.
La lógica sería discernir porque no cumplen adecuadamente con su función; lo es por carecer de medios adecuados, o bien por no estar formados y capacitados profesionalmente para luchar contra la delincuencia, que los supera holgadamente en cuanto a la portación de armas de fuego, y muchos de ellos los aventajan super-lativamente en el conocimiento de las leyes penales.
Esto es un problema cultural y fundamentalmente de formación investigativa, y en un curso menor de dos años ningún policía va a estar a la altura de la suficiencia que demuestra la delincuencia actual.
Muchos políticos utilizan el fácil método de denostar y vituperar a los funcionarios policiales públicamente, queriendo demostrar con ello que se preocupan por los sufridos ciudadanos de nuestra provincia, pero nada hacen para tentar o inducir a los buenos hijos de nuestra querida clase media, a su ingreso a la Institución Policial, ofreciéndoles una carrera digna y con reales garantías de seguridad y estabilidad en el empleo, como la tienen los hombres que integran el Poder Judicial; todo lo contrario, los quieren subordinados y sumisos muchas veces para satisfacer sus debilidades personales o políticas.
Los que ingresan actualmente lo hacen mayoritariamente por extremas necesidades de trabajo, sabiendo anticipadamente que los van a tratar de incultos, incapaces y corrup-tos hagan bien o mal su tarea. Pero la cuestión es sobrellevar estas circunstancias que les toca vivir.
El día que la clase política se de cuenta que la creación de muchas policías en modo alguno va a ser la solución; sino una sola pero buena, la situación cambiará sustan-cialmente.
San Ignacio de Loyola, admirable Santo Vasco, solía decir cuando pregonaba la fe cristiana que: “no quiero detrás de mí multitudes quiero pocos pero buenos”.
Qué hermoso sería que nuestros políticos se pusieran a analizar esta frase, a comprenderla y razonarla brindándonos una policía así.
Guillermo Oscar Tous
Comisario General (r.a.)