La ex ministra de Economía Felisa Miceli, casarense por adopción, a la que le fuera encontrada en el baño de su despacho en 2007 una bolsa con 100.000.- pesos, respiró aliviada. Safó de ir a la cárcel, al serle rebajada de cuatro a tres años en suspenso la pena que le fuera impuesta, por lo que continuará en libertad, aunque no podrá ejercer cargos públicos por 8 años. Tal fue el fallo de los tres jueces del Tribunal Oral Federal N° 1, por unanimidad, por encubrimiento y por sustraer un acta policial.
El hecho ocurrió el 5 de junio de 2007, cuando, en una inspección de rutina, efectivos de la División Explosivos de Bomberos de la Policía Federal hallaron en un armario del baño del despacho de Miceli una bolsa que contenía 100.000 pesos termosellados al vacío y 31.670 dólares. Los oficiales confeccionaron un acta en la que daban cuenta del dinero encontrado que dejaron en la oficina privada de Miceli, pero ese papel luego desapareció.
La ex funcionaria declaró que el dinero se lo había prestado su hermano José Rubén para comprar una casa que estaba buscando en el barrio de Saavedra..
SE LE QUEDAN CON LA PLATA
Una de cal y una de arena para Felisa, que estudiara el secundario en Casares, habiéndose reunido en los últimos años con sus compañeros de entonces ya siendo ministra. La justicia decidió decomisarle el dinero que contenía la bolsa, 100.000 pesos, mientras que por los 31.670 dólares que también contenía la bolsa, se le abrió una causa por enriquecimiento ilícito.
Es la primer sentencia que alcanza a un alto funcionario del kirchnerismo- fue impuesta a pesar de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación analiza si confirma o no la condena que pesa sobre Miceli. En caso de que la corte la absuelva esta pena quedaría sin efecto.
Los jueces de la mayoría de la Sala II de la Casación dijeron que la pena era arbitraria, que no tenía fundamento, y apartaron al tribunal oral que había condenado a Miceli a cuatro años de prisión.
«Cuando pidieron mi indagatoria, ese día presenté mi renuncia porque entendí que no se puede trabajar bajo sospecha», se defendió Miceli para replicar al fiscal que señaló que, cuando un funcionario está acusado de un delito, el principal perjudicado es el Estado, porque se daña la confianza pública.
«Sería una tremenda injusticia que yo vaya presa, estoy arrepentida de haber llevado el dinero, fue un error. Nunca jamás voy a ocupar un cargo público, ya aprendí la lección», dijo Miceli, mientras sollozaba.
La nueva condena puede ser apelada a Casación tanto por el fiscal García Elorrio como por la defensa de Miceli. La ex ministra había sido condenada en diciembre de 2012 por el Tribunal Oral Federal N° 2 a cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo, por lo que debía ir a la cárcel, y a ocho años de inhabilitación para ejercer cargos públicos por encubrimiento agravado y sustracción de documento público. El veredicto fue analizado por la Cámara de Casación, que confirmó la culpabilidad pero mandó a revisar la pena.